En una segunda mesa de trabajo, el ecosistema del olivo continúa expandiéndose mediante la articulación de la Bolsa de Comercio de Mendoza y la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, junto a organismos científicos, académicos, municipios y referentes del sector productivo.
El sector olivícola de Mendoza, la segunda fuerza frutícola detrás de la vid, ha dado un paso decisivo para consolidar su competitividad. En la sede de la Bolsa de Comercio de Mendoza (BCM), se llevó a cabo la segunda reunión del Clúster Olivícola, un ecosistema público-privado que busca transformar el potencial del sector en un plan estratégico con impacto real en la economía local.
Tras la reciente creación de su Consejo Estratégico, el clúster se afianza con la BCM como nexo institucional y centro de operaciones. El encuentro tuvo un marcado carácter técnico, orientado a realizar un diagnóstico profundo y relevar la información necesaria para definir una agenda común que potencie las oportunidades de mercado y la competitividad de un producto que ya cuenta con certificación de Indicación Geográfica (IG).
Un ecosistema en expansión
Lo que comenzó con la sinergia de sus instituciones fundadoras —Asolmen, UNCuyo, INTA y el Gobierno de Mendoza— crece mes a mes. Esta segunda mesa de trabajo contó con la articulación de la Bolsa de Comercio y la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, sumando además a actores clave como representantes del CONICET e INTI; Facultad de Don Bosco, investigadores y consultores del sector; EMETUR, ProMendoza y los municipios de Lavalle y Maipú, además de ingenieros agrónomos y productores olivícolas locales que aportaron su mirada del sector.
Identidad y valor agregado
El olivo representa un pilar estratégico para Mendoza. Al ser una especie que no se consume en crudo, exige un proceso de elaboración industrial que multiplica su valor agregado y genera empleo genuino durante todo el año. Además, su integración en el paisaje y en las rutas turísticas refuerza la marca "Mendoza" en el mundo.
Este espacio de articulación técnica permitirá que, por primera vez, el sector trabaje sobre una base de datos unificada para afrontar desafíos conjuntos, desde la eficiencia productiva hasta la conquista de nuevos mercados internacionales, apalancándose en la realidad productiva de la provincia.